En un rincón de la clase, en las paredes, en los pasillos... En cualquier lugar de las aulas es posible que aparezcan cosas muy interesantes que, aún aparentemente desconectadas, irán cobrando sentido en el futuro. Y pueden hacer que se aprenda la Historia, y otras disciplinas relacionadas con las ciencias sociales, con interés y entusiasmo. Ese es nuestro objetivo.

miércoles, 21 de enero de 2009

PROYECTOS DE HISTORIA Y COMPETENCIAS BÁSICAS


PROYECTOS
1.Dinosaurios
2.Somos cavernícolas
3.Los egipcios
4.Grecia y Roma
5.Tiempo de castillos


Conocer y valorar su entorno natural, social y cultural, así como las posibilidades de acción y cuidado del mismo.

Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de la Educación


"Los materiales deben favorecer la búsqueda de información en distintos medios convencionales e informáticos, aportaciones del alumnado, el aprendizaje cooperativo, la comunicación y el intercambio, el uso de códigos diversos y la utilización, como recurso, de diversos escenarios… "


Gómez, Pérez y Arreaza
“Documento de apoyo: Programación, desarrollo y evaluación de las Competencias Básicas, 2008”



  • Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico
    •Esta competencia hace posible identificar preguntas o problemas y obtener conclusiones basadas en pruebas, con la finalidad de comprender y tomar decisiones sobre el mundo físico y sobre los cambios que la actividad humana produce sobre el medio ambiente, la salud y la calidad de vida de las personas.
    •Supone la aplicación de estos conocimientos y procedimientos para dar respuesta a lo que se percibe como demandas o necesidades de las personas, de las organizaciones y del medio ambiente.

  • En definitiva, esta competencia supone el desarrollo y aplicación del pensamiento científico-técnico para interpretar la información que se recibe y para predecir y tomar decisiones con iniciativa y autonomía
    •También incorpora la aplicación de algunas nociones, conceptos científicos y técnicos, y de teorías científicas básicas previamente comprendidas. Esto implica la habilidad progresiva para poner en práctica los procesos y actitudes propios del análisis sistemático y de indagación científica: identificar y plantear problemas relevantes; realizar observaciones directas e indirectas con conciencia del marco teórico o interpretativo que las dirige; formular preguntas; localizar, obtener, analizar y representar información cualitativa y cuantitativa; plantear y contrastar soluciones tentativas o hipótesis; realizar predicciones e inferencias de distinto nivel de complejidad; e identificar el conocimiento disponible, teórico y empírico) necesario para responder a las preguntas científicas, y para obtener, interpretar, evaluar y comunicar conclusiones.

PROYECTO DINOSAURIOS

video

Visita a la exposición de dinosaurios en Ceutimagina durante el curso 2005/2006

2º ciclo de Educación Infantil





EL GIGANTE DE TERUEL
Las fuerzas le abandonaban. Con paso lento, se acercó a uno de los muchos ríos que cruzaban aquellos bosques buscando un remedio imposible. Desde sus 30 metros de altura, el paisaje que divisaba era extraordinario: bosques de coníferas salpicaban un valle extenso donde manadas de iguanodontes de movimientos pesados buscaban alimento entre helechos y licopodios.
La muerte le sorprendió en el río. Pese a su tamaño, la corriente arrastró su cuerpo hasta un meandro donde el agua se embalsaba sobre un suelo arcilloso. Por fin, en aquel río prehistórico, nuestro protagonista halló el descanso que sería eterno. Los sedimentos cubrieron el cuerpo y el olvido cayó sobre el gigante vencido. Nadie podía imaginar que, 125 millones de años después, aquella tierra de clima ecuatorial y manadas de dinosaurios donde había vivido iba a llamarse Teruel y que sus huesos, convertidos en piedra por el paso de las eras, iban a descubrirse gracias al paso de un arado.


El pasado 25 de mayo de 2006, Alberto Campos y Rafael Royo, paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel, entraron en un bancal donde crecía el trigo y la cebada desde tiempos históricos. Ambos lo habían seleccionado para una prospección paleontológica. A sus ojos, aquel terreno sedimentario prometía sorpresas. Pero no imaginaban que escondía el resto paleontológico más importante de Europa en lo que va de siglo.
Mirando el suelo, los dos paleontólogos maldecían su suerte. A la vista se podían ver millares de huesos fósiles destrozados. “Esto sólo puede pasar en España”, recriminaban. “Huesos de dinosaurio en la superficie y destrozados por el paso de un viejo arado. ¡Si los americanos tuvieran este potencial…! Alberto cortó sus pensamientos en seco. A sus pies vio un hueso intacto: el húmero de 1,78 metros de un descomunal saurio del Cretácico.
Desde que la noticia saltó a la prensa, los paleontólogos más reputados internacionalmente han llamado para interesarse por el hallazgo. No es para menos. La importancia de su descubrimiento es extraordinaria y resolverá preguntas hasta ahora incontestables sobre cómo era el mundo del Cretácico y sobre la evolución de los grandes saurios.
El Semanal de El País
28 de marzo de 2007

ALEGORÍA DE MURCIA


CENTENARIO ESCULTOR GONZÁLEZ MORENO

Con motivo de la celebración en Murcia del Primer Centenario del Escultor González Moreno, que da nombre al colegio en el que trabajamos, se realizaron varias actividades relacionadas con la evolución del arte escultórico en diferentes épocas.
Una síntesis de la actividad se publico en la web de Educarm cuyo enlace puedes pinchar:
http://www.educarm.es/templates/portal/paginasWeb/experiencias/391_paz_jara_carrillo/escultor_gonzalez_moreno.pps#256,1,PRIMER CENTENARIO DEL ESCULTOR JUAN GONZÁLEZ MORENO


A continuación reflejamos otros enlaces en la misma web:

HISTORIA DE LA ODISEA

CONTAR HISTORIAS...

Son narraciones adaptadas de los clásicos, como ocurre con éste fragmento resumido de La Odisea.

Se pueden contar los grandes hechos históricos en los "rincones" del aula de educación infantil.

Es el Rincón de los Tiempos...







CÍCLOPES
Por Elvira Pérez Egea

[...] y llegamos a la tierra de los Cíclopes, orgullosos y sin leyes; no plantan un árbol con sus manos ni labran la tierra en la cual, sin siembra ni cultivo, crecen todas las plantas: el trigo, la cebada y las viñas de grandes racimos nacidos bajo las lluvias de Zeus. No tienen casa, ni costrumbres y viven en la cima de las altas montañas y en las profundas cavernas.
Así mismo tampoco tienen los Cíclopes naves pintadas de rojo, ni quién las construya.
Tiene su isla blandas y húmedas praderas a la orilla del blanco mar. Allí viven cabras silvestres. Al fondo del puerto una fuente limpia mana en el hueco de una gruta rodeada de álamos.

Éste es el lugar donde fuimos llevados, conducidos sin duda por un Dios durante la noche oscura, en la que nada podíamos ver. Una espesa niebla envolvía las naves y Selene no brillaba en el Urano, todo cubierto de nubes. Y ninguno de nosotros vio la isla por sus ojos ni las enormes olas que resbalaban hasta la orilla, hasta que nuestras naves no hubieron tocado tierra. Entonces arrollamos todas las velas y desembarcamos a la orilla del mar; después durmiendo, aguardamos la llegada de la divina Eos.
Cuando Eos, la de los dedos rosados, hija de la mañana, se dejó contemplar recorrimos y admiramos la isla. Y las Ninfas levantaron cabras monteses para que mis compañeros pudieran comer. Enseguida sacamos de las naves los arcos y las lanzas de afilada punta de bronce, y un Dios nos concedió caza abundante. Llevábamos diez naves y cada una tuvo nueve cabras y la mía diez. Cominos carne y bebimos vino, de nuestras ánforas. Al día siguiente dejé nueve naves en la orilla y yo fui con mis marinos a ver cómo eran los Cíclopes.

Tan pronto como llegamos a aquella tierra, vimos a uno de sus extremos una honda caverna sombreada por laureles al lado del mar y allí reposaban numerosos rebaños de ovejas y de cabras. Junto a ella había pinos. Allí habitaba un hombre gigantesco que, aislado y lejos de todos vivía haciendo el mal. Era un monstruo prodigioso.

Y entonces mandé a mis compañeros que se quedaran al lado de la nave y la guardaran. Y elegí doce entre los más valientes y partí. Llegamos a su gruta, sin hallarle, pero entramos y vimos quesos, nata y leche, corderos y cabritos y mis hombres querían adueñarse de todo y tornar a la nave y al mar salobre, pero yo quería ver a aquel hombre. Le esperamos sentados y vino trayendo a hombros un haz de leña seca, para preparar su comida, que arrojó a la entrada de la cueva con estrépito. Nosotros, asustados, nos fuimos al fondo. Metió las ovejas y movió un enorme bloque de piedra que le servía de puerta. Nos dijo:

_¿Quiénes sois forasteros? ¿De dónde venís surcando el mar? _así dijo, y nos quedamos espantados de la voz y del aspecto del monstruo.
_Venimos de Troya y buscamos nuestra tierra y te pido que seas hospitalario._Así hablé y me repuso con indignado ánimo:
_Eres necio, extranjero, o vienes de muy lejos; los Cíclopes no se cuidan de los Dioses. No te perdonaré ni a ti, ni a tus compañeros. Pero dime: ¿dónde has dejado tu nave? ¿lejos o cerca? Que yo lo sepa.

No me engañó, y le contesté con estas palabras engañosas:
_He escapado de la muerte ya que mi nave se ha roto y el viento la ha lanzado al mar.

Así le dije y con ánimo feroz no me contestó nada; pero arrojándose sobre mis compañeros, con las manos extendidas, cogió a dos de ellos y los aplastó contra el suelo, como a pequeños cachorros. Y los devoró como un león salvaje y no dejó ni sus huesos y después de beber muchísima leche , se tendió a dormir en medio de la gruta, entre sus rebaños. Si le hubiera clavado la espada habríamos muerto , pues no hubiéramos podido mover el pesado pedrusco.
Cuando Eos, la de los dedos rosados, hija de la mañana, se dejó contemplar, el Cíclope encendió la lumbre y se puso a ordeñar sus rebaños. Después eligió de nuevo dos de mis compañeros y preparó su comida. Y después que hubo comido, separando sin esfuerzo la enorme piedra, sacó sus rebaños. Y volvió a colocar la roca en su sitio.

Yo me quedé meditando un horrible proyecto, corté una rama de la gran maza del Cíclope y le dije a mis compañeros que la pulieran. La pulieron y yo afilé el extremo.

Y la escondí en el suelo de la gruta. Quería hundirlo en el ojo del Cíclope cuando durmiera. Cuando volvió le dije:

_Toma Cíclope y bebe este vino ya que acabas de comer carne humana para que conozcas el líquido que encerraba nuestra nave. Así le dije, tomó el vino y bebió y me pidió que le diera más y que le dijera mi nombre.

Tres veces le ofrecí y tras veces bebió enloquecido y cuando el vino hubo nublado su razón, le hablé con estas palabras:

_Me preguntas Cíclope cual es mi nombre. Mi nombre es Nadie. Mi padre, mi madre y todos mis compañeros se llaman Nadie.
Así le dije, y con indignado ánimo hubo de responderme:

_Me comeré a Nadie, después que a sus compañeros; a los demás antes que a él. Dijo así y cayó de espaldas y el sueño que a todos nos rinde le tomó. Entonces metí el palo de madera en el fuego para calentarse.
Cuando iba a empezar a arder la retiré del fuego y la clavamos en el ojo del Cíclope. Lanzaba el Cíclope horribles alaridos y las rocas se estremecían. Y nosotros huimos espantados, pero él se arrancó la estaca y la arroó lejos. Entonces llamó con grandes voces a los Cíclopes que habitaban a su alrededor. Y al oír sus voces acudieron de todos lados, le preguntaban qué le dolía:

_¿Porqué Polifemo, lanzas tales lamentos en la noche divina y nos despiertas? ¿Qué te ocurre? ¿Algún mortal te ha robado tus ovejas? ¿Quiere alguien matarte con fuerza o con engaño?

Y el robusto Polifemo le contestó desde lo hondo de su antro:

_¡Oh amigos! ¿Qué quién me mata con fuerza o con engaño? Nadie

Y ellos le respondieron con palabras aladas:

_Si nadie está contigo, nadie puede hacerte mal.

Así dijeron y se marcharon. Y yo reía, mi nombre les había engañado. Pero el Cíclope, gimiendo, lleno de dolores, tanteando con las manos, levantó la roca de la puerta, y sentándose allí mismo extendió los brazos para coger a quienquiera que intentara salir. Pensaba que yo era necio. Yo meditaba qué sería necesario para salvar a mis compañeros y a mí mismo de la muerte.

Los carneros eran gordos y lanosos, hermosos y grandes y tenían una lana de color morado. Até a mis compañeros y yo me sujeté con fuerza al más grande y esperamos a la divina Eos.

Y cuando Eos, la de los dedos rosados, hija de la mañana se dejó contemplar , el Cíclope empujó los carneros hacia los pastizales. Apenas me alejé un corto espacio del antro me descolgué del carnero y desaté a mis amigos, y llevamos los carneros a nuestras naves. Nuestros queridos compañeros nos acogieron con alegría a los pocos que habíamos escapado de la muerte y lloraron por los otros. Les ordené que metieran los lanudos carneros en la nave. Al punto se embarcaron y sentados ordenadamente en los bancos remeros y empezamos a navegar por el espumoso mar. Y cuando aún estábamos a una distancia en que la voz podía oírsenos, entonces le dije al Cíclope estas palabras ofensivas:

_Cíclope, no has debido comerte con ferocidad a los compañeros de un hombre sin defensa, por eso Zeus te ha castigado.

Así le dije y se entregó a la más violenta de las cóleras, y arrancando la cima de una enorme montaña, la arrojó a nuestro paso y cayó ante nuestra popa y el mar nos inundó.

Y nos llevó a tierra, pero con los remos logramos volver a navegar y cuando, ya dentro del mar nos hallábamos al doble de distancia de la anterior, quise de nuevo gritar al Cíclope, y todos mis compañeros se oponían diciéndome suplicantes:

_¡Desdichado! ¿Por qué quieres enojar a ese hombre salvaje? Si oye el sonido de tu voz puede aplastar nuestras cabezas. Pero yo hablé:

_Cíclope, si alguno de los hombres mortales te pregunta sobre la vergonzosa razón de tu ceguera, dile que tu ojo ha sido arrancado por Ulises, que vive en Itaca.

Así dije y en el acto suplicó al rey Poseidón, extendiendo las manos hacia el Urano estrellado:

_Escúchame Poseidón de cabellos azules que sujetas la tierra, si en verdad soy tu hijo, haz que Ulises que vive en Itaca no retorne a su patria. Mas si su destino es el de volver, que no llegue sino muy tarde, después de haber perdido a sus compañeros y que padezca después de llegar a su morada.

Así suplicó y Poseidón le prestó oídos y tiró un inmenso peñasco, pero no nos alcanzó.
Recogimos a nuestros compañeros, en las otras naves y navegamos.










NUEVAS "HISTORIAS" DE LA HISTORIA













TRAS NUEVE AÑOS DE HISTORIA...
En este espacio, presentamos un conjunto de experiencias relacionadas con el tratamiento de los grandes periodos de la Historia llevados a cabo por maestros y maestras de Educación Infantil y Primaria de varios centros de la Comunidad de Murcia (España).

Esta experiencia comienza en el año 2000 de nuestra era...
[…] Cuando la criatura asocia un tiempo a una actividad y memoriza esa asociación, está haciendo historia. En este sentido, deberíamos explicitar que la historia y la geografía, como estructurantes de los saberes sociales, pueden introducirse a cualquier edad, siempre que se adopten los instrumentos necesarios para hacerlo (Hernàndez, 2000, pág. 42).

Partimos de la premisa de que desde Educación Infantil se puede enseñar y aprender contenidos que inicien al niño en el tiempo y la historia, postulado que no siempre es aceptado por parte de los maestros y las maestras, que consideran que a lo sumo, y con reservas, sólo es posible enseñar historia en el tercer ciclo de Primaria (Hernàndez, 2000; Santisteban, 2000). Como comentan Varela y Ferro (2000), tradicionalmente, las ciencias sociales no eran enseñadas en el nivel inicial por considerarse que los niños eran demasiado pequeños para abordar su objeto.
En cambio, numerosas investigaciones empíricas realizadas en Italia y en Gran Bretaña, principalmente, de las que destacamos los trabajos de A. Calvani (1986, 1988) y H. Cooper (2002, 2006), han concluido que los niños a partir de los cinco años poseen una idea de la duración y hasta un cierto sentido de la historia. Los problemas de su aprendizaje radican en la selección de contenidos y en su tratamiento didáctico, no en su edad (Trepat, 2000). Otras investigaciones han puesto en duda la incapacidad que, según Piaget y sus colaboradores, tenían los niños para la comprensión del tiempo e incluso la dimensión temporal de una narración. Ésta última no se lograba hasta pasados los ocho años (Trepat, 2000).
Autores como Langford (1989), Downey y Levstik (1991), Torres (2001), Fuentes (2004), Santisteban y Pagès (2006), etc. señalan que el aprendizaje de la historia y el tiempo histórico, en la etapa de la Educación Infantil y primeros cursos de Primaria, está más relacionado con las metodologías y estrategias que se utilicen para su enseñanza que con las capacidades y la edad del alumnado, pudiendo obtenerse mejores resultados si se modifica la metodología didáctica, los materiales y los recursos utilizados.
Hernàndez (2000) defiende que el alumnado de Infantil y Primaria trabaje todas las nociones relacionadas con el tiempo cronológico: divisiones naturales, arbitrarias y sociales del tiempo, junto con el dominio de máquinas y sistema de medición temporal. También es necesario que aprenda las siguientes categorías temporales: sucesión, reversibilidad, simultaneidad, continuidad y cambio.
En cuanto a los contenidos procedimentales, Hernàndez (2000) considera que desde Infantil se puede iniciar al alumnado en el método histórico. El trabajo con fuentes es la forma de conocer el pasado. El alumnado debe familiarizarse con los objetos, documentos y restos diversos relacionados con el pasado, debe identificarlos y clasificarlos.
En 1991 el Gobierno británico incluyó la enseñanza de la historia en el currículo escolar para los niños y niñas de entre 5 y 8 años. En el año 2000 se introdujeron cambios, concretamente en el área de Conocimiento y comprensión del mundo, en la que se prevé que los niños se informen de acontecimientos pasados y presentes de su propia vida y la de su familia y de otras personas que conocen.
K. Egan (1991, 1994) ha realizado contribuciones al proceso de enseñanza-aprendizaje de la historia en los niveles iniciales. Sus argumentos dimanan más de la práctica que de la psicología (Trepat, 2000).
Piaget se centró, casi exclusivamente, en un limitado conjunto de aptitudes intelectuales lógico-matemáticas, sin ocuparse del amplio conjunto de habilidades del pensamiento humano. [...] Aunque existen diferencias, también hay una continuidad entre el pensamiento de los niños y el de los adultos (Egan, 1991, pág. 217).
En síntesis, Egan ha criticado que el alumnado sólo pueda aprender desde lo concreto, lo manipulativo y lo conocido. De ahí su apuesta por introducir la historia, en forma de narraciones, desde la Educación Infantil. Contar historias, historias literarias, relatos científicos y políticos, etc., es la manera en la que los individuos somos socializados (Lyotard, 1984). En este sentido, un buen recurso es contar cuentos, tradiciones y leyendas de tiempos antiguos, sean o no cercanos, porque Egan no es partidario de trabajar sólo a escala local. Piensa que la imaginación es una poderosa herramienta de aprendizaje.
Estamos tratando a los niños pequeños como a idiotas. [...] no se han tenido en cuenta ni se han valorado las herramientas intelectuales más potentes que los niños llevan a la escuela (Egan, 1994, pág. 33).
Por tanto, desde la Educación Infantil se pueden trabajar contenidos que directamente se refieran a hechos históricos, que los niños viven e interiorizan con tanto entusiasmo y naturalidad. Precisamente estos aprendizajes se realizan teniendo en cuenta los conocimientos del niño y su capacidad de escuchar y de investigar para construir un conocimiento más elaborado.
Por supuesto que no es lo mismo información que conocimiento. El niño en la edad que cursa Educación Infantil le resulta difícil distinguir fantasía de realidad y tiene muchas dificultades para comprender y expresarse en términos espaciales y temporales. Para que el conocimiento se asiente en su mente superando, en cierta medida, esos obstáculos concomitantes con la edad, es necesario que la labor de ayuda de los adultos: familia y maestros, teniendo en cuenta, en todo momento, sus esquemas de conocimiento propio. Para ello se debe contar con múltiples recursos didácticos: la biblioteca del centro, la de aula, las aportaciones de las familias de los niños, artículos de prensa, revistas, libros especializados adquiridos en el aula, mucha curiosidad y muchas ganas de aprender.
La historia la aprenden como aprenden los cuentos, por medio de objetos antiguos, de salidas a la localidad para observar edificios o restos antiguos, de películas, de imágenes de arte, de noticias... Podemos convertir nuestras aulas en un castillo, un barco pirata... La fantasía infantil suple cualquier dificultad o carencia. El juego es el eje de la actividad del alumnado, especialmente el juego imaginativo de «hacer de».
La clave para enseñar historia en estas edades está en la selección de los contenidos apropiados, tanto conceptuales como procedimentales y actitudinales. Como expresa acertadamente Hernàndez (2000, pág. 44), “la historia estimula más que ninguna otra disciplina, la imaginación, la creatividad e incluso la fantasía”.
Para un aprendizaje pertinente del tiempo histórico es fundamental que se dé un tratamiento recurrente a los conceptos temporales y de sus operaciones: no basta con enseñar una sola vez, sino que:

Es necesario, a lo largo de diferentes unidades y cursos a propósito de otros contenidos en los que intervengan las nociones temporales, ir explicando los mecanismos de cálculo, representación y periodización de manera constante, ampliando poco a poco su conceptualización (Trepat, 2000, pág. 51).


El rincón de los tiempos: experiencias sobre la enseñanza de la historia a partir de Educación Infantil
A pesar de que desde hace unos años, relativamente pocos, se han publicado algunas experiencias en España sobre la enseñanza de la historia en Infantil (Gomis et al., 1998; Solé y Serra, 1999; de los Reyes, 2004; Mariano, 2005; Almagro et al., 2006), puede sorprender a muchos maestros, incluso de Educación Infantil, leer unidos términos relacionados con la historia con edades tan tempranas, pero llevamos varios años con experiencias en esta dirección, principalmente desde el curso 2003-2004. De estas experiencias tenemos un alto nivel de satisfacción por los excelentes resultados que ha dado su implementación, que resultan muy agradables y motivadoras para los niños y estimulantes para las maestras y las familias.
El rincón de los tiempos ha sido el nombre que ha dado nuestro alumnado al espacio donde se trabajan los “tiempos antiguos”. Nuestro planteamiento inicial surge a partir de una reflexión sobre el currículo de Infantil en esta etapa de cambios, críticas y dudas. Partimos de la consideración de una formación integral que no se ciña exclusivamente a lo próximo para ir poco a poco abriéndose al mundo. Hoy día la información está a disposición del niño desde que nace a través de los medios, la televisión ha terminado con ese progresivo desvelamiento de las realidades feroces e intensas de la vida humana (Savater, 1997). Es más fácil iniciar esa formación desde la cultura social, organizar contenidos y a partir de ahí lograr igualmente el desarrollo de las capacidades personales y potenciar la comprensión del entorno más o menos próximo.
Las obras de arte se convierten en iconos fáciles de reconocer y recordar, a través de los cuales se puede extraer todo un universo de conocimientos que a veces planteamos de forma artificial en el aula. Centrándonos en la pintura, qué mejor medio para conocer los colores, la relatividad de los tamaños, las formas... Y no hablemos de los conceptos de tiempo, ya que las pinturas representan una época, una forma de vida, una historia.
La historia, en el doble significado del término, como narración todos sabemos que es una de las estrategias básicas del maestro para acceder a la mente infantil y a través de la cual conectar con conceptos abstractos: el bien, el mal, la generosidad, la justicia...; y la historia como ciencia social, que a los niños, aunque pequeños, les conviene aprender si se convierte en una “historia” interesante y clara. Cuando escuchan cuentos sobre otras épocas, los niños se ven requeridos a reaccionar, confirmar, modificar o rechazar las ideas que ya poseen, no sólo les ayuda a aprender cosas sobre tiempos, lugares y personas ajenos a su propia experiencia, sino también a comprender que no existe una única versión “correcta” del pasado (Cooper, 2002).
Estas “historias” dan lugar, de forma natural al juego, que junto con la narración configuran los pilares básicos del aprendizaje en la Educación Infantil. Si facilitamos espacios adecuados donde se desarrollen esos juegos que siempre aparecen, y los canalizamos para que sirvan para la adquisición de aprendizajes adecuados, estamos contribuyendo a esa formación integral.
La narración y el juego simbólico constituyen para ellos (niños y niñas de Parvulario y Ciclo inicial) una unidad que lleva consigo límites propios y precisos. En esta unidad, el universo y el contexto están creados y dados de manera que los hechos pueden captarse, y su sentido comprenderse mucho más rápidamente que los acontecimientos del entorno real... (Trepat, 1995).
Aunque la narración y el juego, junto con la información grafica que hay en la clase son las principales herramientas de trabajo para trabajar la historia en Educación Infantil, no queremos dejar de nombrar algunas actividades cotidianas que ayudan y refuerzan la estructuración del tiempo histórico: la historia de mi vida, a partir de fotos aportadas por la familia y colaboración de los padres; la reflexión diaria sobre el tiempo, la fecha, el día en que estamos, qué hacemos hoy, el horario…; el periódico, donde vamos reflejando los acontecimientos importantes del presente; la correspondencia, las cartas que escribimos, mandamos y recibimos; los cumpleaños, distribuidos a lo largo del tiempo; el árbol genealógico, hasta los abuelos; pasado, presente y futuro, una época, un invento que nos ha facilitado nuestra vida, un deseo que alcanzar.
Con estas experiencias que hemos llevado a cabo no pretendíamos producir grandes cambios; no obstante, algunos se produjeron por el hecho conseguir una buena colección de fotografías de obras de arte, de pinturas de los grandes maestros fotocopiadas en color, escáner, plastificadoras, libros de la biblioteca, libros de historia, cuentos, aportaciones de las familias... Se posibilitó el poder mostrarlo y tenerlo en las aulas, y llevar a cabo actividades de búsqueda y narración de la historia de los cuadros y la vida de los pintores, sus peculiaridades, y todo lo que a los niños les resulta curioso, con el consiguiente desarrollo de la competencia artística y cultural entre otras .

Los materiales deben favorecer la búsqueda de información en distintos medios convencionales e informáticos, aportaciones del alumnado, el aprendizaje cooperativo, la comunicación y el intercambio, el uso de códigos diversos y la utilización, como recurso, de diversos escenarios…
Nuestro rincón del tiempo es esta pizarra que se va llenando cada vez más de información relevante y significativa dentro de nuestros proyectos. (Clase de 5º del CEIP Luis Costa)

Gómez, Pérez y Arreaza
“Documento de apoyo: Programación, desarrollo y evaluación de las Competencias Básicas, 2008”

El mercado medieval del Jardín de Floridablanca nos ilustra sobre el ambiente y las costumbres de la época medieval; salimos del colegio en busca de escenarios significativos... La calle también enseña.