Cuando se entra en la Alhambra, enseguida se percibe que el agua tiene un especial protagonismo... El agua y el verde, que se combinan constantemente tanto en patios como jardines e interiores.
El valor del agua en toda la cultura andalusí se hace patente en los usos no sólo ornamentales sino también en la tecnología del regadío desarrollada ampliamente en todos los territorios ocupados por la expansión del Islam en la Edad Media de occidente.
Buena muestra de ello es la exposición permanente que el viajero puede disfrutar en las instalaciones del Parque de las Ciencias de Granada y en el Museo CajaGRANADA situados ambos en la Avda de la Ciencia de esta ciudad. Y, como no, en un paseo por los espacios del palacio nazarí y el jardín del Generalife.
Aunque en la actualidad Granada recurre a los pozos para garantizar el abastecimiento de agua a su población, esta tierra bebe gracias a las nieves de Sierra Nevada.
Y, casi se podría afirmar sin temor a equivocarnos, que ha sido una de las principales razones de la supervivencia de la civilización islámica en nuestra península casi entrada la Edad Moderna.
Toda la Alhambra, en el interior de las salas, en los patios, en los jardines con fuentes y estanques, en las canalizaciones y acequias, en manantiales naturales y artificiales, da una idea de lo que el agua supuso en las despiertas mentes de las gentes que la diseñaron, vivieron, soñaron y lloraron por ella.
http://hayaraz1.blogspot.com/2007/01/agua-en-la-alhambra.html



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