En un rincón de la clase, en las paredes, en los pasillos... En cualquier lugar de las aulas es posible que aparezcan cosas muy interesantes que, aún aparentemente desconectadas, irán cobrando sentido en el futuro. Y pueden hacer que se aprenda la Historia, y otras disciplinas relacionadas con las ciencias sociales, con interés y entusiasmo. Ese es nuestro objetivo.

domingo, 17 de enero de 2010

VIDEO MURCIA MEDIEVAL

La fundación de Medina Mursiya en el siglo IX por Abd al-Rahman II marca el comienzo de un periodo de esplendor musulmán que abarca hasta la Reconquista cristiana en el siglo XIII. A partir de ese momento se convierte en un reino fronterizo de estratégica importancia.
¡Pincha sobre el mapa y disfrútalo!

Realizado por la Fundación Integra

UN DIA EN LA MURCIA DEL REY LOBO
En una de mis últimas incursiones por Internet a la caza y captura de información sobre la Murcia medieval, he descubierto dos cosas apasionantes. Una, el video sobre la reconstrucción de sus murallas y otra, un documento escrito por Julio Navarro Palazón y Pedro Jiménez Castillo titulado Un día en la Murcia del Rey Lobo.
Dar explicaciones sobre el interés que tiene el video no es necesario pues, con verlo detenidamente, es suficiente. Hablar sobre el documento antes citado, sí. Los autores aportan, en forma novelada, los resultados de sus experiencias como arqueólogos conocedores de los restos hallados en la ciudad y que se complementan con testimonios escritos por viajeros musulmanes que describieron nuestra Mursiya, tales como Al Yaqubi, Al-Idrisi, Al-Qazwini y otros muchos que dejaron testimonio de sus experiencias.
En ese documento se narra la historia de un joven genovés, aprendiz de mercader, que realiza su primer viaje comercial que le llevara a las costas de Murcia y, días después, a la populosa Madinat Mursiyya.
Este es su apasionante relato…
“El día 17 de octubre del año de Nuestro Señor Jesucristo de 1160, llegamos por fin a la gran ciudad de Mursiya, capital del famoso rey Lobo.
El aspecto de la ciudad era impresionante: la circunda una sólida muralla, rematada por almenas, que mide al menos treinta y cinco codos de altura y estaba reforzada por numerosos torreones cuadrangulares, muy próximos entre si. Desde donde nos hallábamos se alcanzaba a divisar varias puertas, la mayor de las cuales se encontraba precisamente frente al puente de barcas. Por encima de las murallas asomaban algunas palmeras y los extremos de numerosos alminares. A la derecha de la gran puerta había un sólido alcázar reforzado por una torre enorme de aspecto inexpugnable, formada por ocho torreones unidos en cuadro. En el río, una noria colosal elevaba el agua que era canalizada hacia el interior de la ciudad.{…}
Una vez allí, recorrimos un corto trayecto en dirección norte hasta llegar a una puerta que permitía el acceso a la medina al este, y al arrabal del Arrixaca, al oeste.
Nos encaminamos al Arrixaca donde estaba la casa de Ansaldo, nuestro agente. Era este un barrio pujante, bien poblado y dotado con cerca propia. La primera impresión que
me produjo fue la de un arrabal fundamentalmente artesanal; allí se concentraban los alfares, las vidrierías, las fundiciones, allí trabajaban los herreros y los latoneros, los tintoreros, peleteros y curtidores.
Sin embargo, conforme avanzábamos en dirección norte, se hacían mas abundantes las residencias llamadas almunias y los huertos; era un barrio de reciente urbanización, que no contaba con los problemas de espacio de la medina.
Allí nos internamos por una callejuelas cada vez menos transitadas hasta acceder a un estrecho adarve sin salida, al fondo del cuál se hallaba la puerta de la casa de Ansaldo. Este personaje era un genovés que llegó siendo muy joven a la ciudad ya que vivía del comercio y no pensaba abandonar aquella ciudad que consideraba como suya. Además en ella tenía parientes que trabajaban como agentes comerciales. A los pocos años se casó con una muchacha, hija de una familia de pisanos, que ya había nacido en Mursiya. [...] bajo el gobierno del rey Lobo habían aumentado considerablemente las prebendas para los cristianos, quienes incluso pudieron levantar una ermita en el Arrixaca donde genoveses, pisanos y sicilianos rendían culto a Santa Maria.
[…] en aquella época había una fuerte demanda de loza dorada mursí en Italia, donde era utilizada para ornamentar los campanarios y las fachadas de las iglesias.
"

http://digital.csic.es/bitstream/10261/13870/1/navarro_jimenez_rey_lobo.pdf

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