En un rincón de la clase, en las paredes, en los pasillos... En cualquier lugar de las aulas es posible que aparezcan cosas muy interesantes que, aún aparentemente desconectadas, irán cobrando sentido en el futuro. Y pueden hacer que se aprenda la Historia, y otras disciplinas relacionadas con las ciencias sociales, con interés y entusiasmo. Ese es nuestro objetivo.

jueves, 30 de abril de 2009

SEMANA DE LA LECTURA 2009

LAS MIL Y UNA NOCHES

Dibujo de María José T


LA HISTORIA DE ALÍ COJÍA o el cuento de las aceitunas
Un discreto mercader llamado Alí Cojía tuvo durante tres noches el mismo sueño: un anciano venerable se le aparecía y le recriminaba con gesto severo que, a sus años, todavía no hubiera ido de peregrinación a La Meca, como estaba mandado a todos los creyentes musulmanes.

La primera noche se mostró inquieto. La segunda, preocupado. Y con la tercera se asustó muy de veras, tanto que decidió cumplir con su obligación sin más demora.

En los días siguientes vendió sus mercancías, alquiló la tienda y se dispuso para emprender el largo viaje. Pero, como era previsor, para no encontrarse sin nada a su regreso, guardó sus ahorros, mil monedas de oro, en un tarro que rellenó con aceitunas para que no pudiera verse su verdadero contenido. Un vez hecho esto visitó a su vecino, mercader como él, y le pidió que se lo guardara.
Guardó el tarro de las aceitunas con las mil monedas de oro Alí Cojía en casa de su vecino y, al amanecer, partió rumbo a La Meca a lomos de un camello cargado con lo imprescindible para el trayecto y algunas mercancías para negociar y vender durante el tiempo que estuviera ausente. Un tiempo que fue mucho más largo de lo esperado.
Pasaron siete años.
Alí Cojía fue a La Meca, pero tras ello y puesto que se hallaba lejos de su casa, probó fortuna en otras tierras. Visitó El Cairo, Jerusalén, Damasco, Alepo, Bagdad e, incluso, tierras de la lejana India. Un periplo que lo enriqueció como ser humano, aunque no económicamente, por lo cual un buen día, ya cansado, decidió regresar a su casa e instaalarse en ella para empezar de nuevo contando con las mil monedas de oro que le guardaba sin saberlo su vecino.

Así empieza nuestra intervención en la actividad de la Semana de la Lectura 2009 que se ha celebrado en nuestro colegio, CEIP Luis Costa.

Hemos estudiado que Las Mil y una Noches es una célebre recolpilación de cuentos árabes de Oriente Medio medieval que utiliza la técnica del relato enmarcado o mise en abime. Es una figura retórica que consiste en introducir una narración dentro de otra a la manera de las muñecas rusas conocidas como "matrioscas".
El compilador y traductor de estas historias es, supuestamente, el cuentista Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshingar, que vivió en el siglo IX d JC.

Dibujo de Daniel C

Del libro titulado:
LAS MIL Y UNA NOCHE ...o casi
Ed. EDEBÉ
Por Jordi Sierra y Fabra
Ilustraciones de Francesc Rovira

martes, 28 de abril de 2009

ÚLTIMAS NOTICIAS

NUEVOS DESCUBRIMIENTOS SOBRE NUESTROS ORÍGENES
Por Marina B.M.

Importante yacimiento con restos de animales prehistóricos encontrado en Murcia durante las obras de ampliación de la autovía A-30 entre Murcia y Cartagena. Uno de los hallazgos más interesantes ha sido un colmillo de mastodonte en perfecto estado de conservación.

Entre el amplio grupo de mastodontes, destaca este gomfoterio, de 3 m de alto, aparecido hace 25 millones de años y ligeramente más pequeño que el elefante africano.

Los mastodontes aparecian recubiertos de pelo grueso, como los mamuts. Eran animales de alzada algo menor que ellos o incluso que los elefantes actuales, pero de peso semejante al de estos, por su construccion muy masiva, con gruesas patas columnares. Estaban dotados de defensas grandes en la mandibula superior y a veces, en el caso de los machos, otras mas pequeñas en la inferior. Probablemente las usaban para levantar las matas y las hierbas de las que parece que se alimentaban.
Información e imagen del libro Dinosaurios y animales desaparecidos
Editorial Panini, 1999

En el mismo periódico (La Verdad, 25 de abril de 2009) se anuncia el descubrimiento de un nuevo planeta perteneciente a otra estrella distinta al Sol.

jueves, 23 de abril de 2009

¿DÓNDE ESTAMOS? ¿QUIÉNES SOMOS?

UN PIONERO EN EL ESTUDIO DE LA FORMACIÓN DE NUESTRO PLANETA

Teoría de la formación de los actuales continentes, expuesta por Wegener en 1915 en la obra "El orígen de los continentes y los océanos"
Trabajo elaborado por Elena MR
5º de Primaria


Para situarnos en el Universo y saber dónde estamos, hemos hecho una serie de trabajos que intentan dar respuestas a estas preguntas. Son trabajos realizados por equipos de dos alumn@s mediante búsquedas guiadas en Internet y que se cuelgan en el blog para poderlos compartir entre tod@s. También hemos descubierto que en librerías y papelerías hay informaciones similares y muy interesantes.
¡Y éstos son los resultados!

Sobre la Luna ha trabajado María José T y nos ha traído esto.

Estas son las dos caras de una ficha comprada en una papelería por la madre de Javier C y que nos viene muy bien para saber situarnos en el mapamundi.

Al estudiar los nombres de planetas, satélites, constelaciones, estrellas, cometas y otros cuerpos celestes, hemos descubierto que reciben nombres de los dioses de la mitología griega y romana. Este trabajo lo ha hecho Adrián Cesar buscando en la enciclopedia Encarta, 2009.

¡Gracias, Adrián!

sábado, 11 de abril de 2009

LAS PROVINCIAS DE ESPAÑA


Cuando Juan Sebastián Elcano culminó la primera vuelta al mundo, arribó al puerto de Sanlúcar de Barrameda. Nuestra profesorá nos contó que entró hacia España por la zona de Huelva, y creímos que Sanlúcar estaba en esa provincia.

Al llegar a casa contando las noticias del día, nuestros padres nos dijeron que Sanlúcar no estaba en Huelva, sino en Cádiz. Y la profesora nos contó que no siempre el aspecto de España había sido el mismo y que la primera división por provincias la hicieron los romanos, que primero dividieron la península en dos provincias y, más tarde, en tres.


La palabra "provincia" dejó de utilizarse cuando los romanos se fueron de nuestra tierra y aparecieron numerosos reinos durante siglos y siglos con los pueblos bárbaros, los primeros reinos cristianos y musulmanes: taifas, partidos, intendencias, realengas, abadengas, etc. ¡Y otros nombres más!

En el S XVI, cuando la llegada de Elcano, en la Corona de Castilla, el territorio se distribuía entre las 18 ciudades con derecho a voto en Cortes y a su vez subdividido en partidos, que en el censo 1591-1594 no se denomina de ese modo recibiendo en algunos casos también el nombre de provincia, y en el suroeste solo existían los Reinos de Córdoba y de Sevilla:
Burgos, con Trasmiera, capital Laredo y Tierras del Condestable, capital Villalpando.
Soria.
Valladolid, con Tierras del Conde de Benavente, capital Benavente
León, con Principado de Asturias de Oviedo, capital Oviedo y Ponferrada.
Zamora, con el Obispado de Lugo, La Coruña y Betanzos, Orense, Mondoñedo, Santiago de Compostela y Tuy.
Toro, con Palencia.
Salamanca, con Trujillo y la Provincia de León de la Orden de Santiago, capital Llerena.
Ávila
Segovia.
Guadalajara.
Madrid.
Toledo, con Campo de Calatrava, capital Almagro; Mesa Arzobispal de Toledo, capital Talavera, Castilla de la Orden de Santiago, capital Ocaña; Alcaraz; Castilla del Campo de Montiel, capital Infantes y Ciudad Real.
Reino de Murcia.
Cuenca, con Huete.
Reino de Sevilla.
Reino de Córdoba.
Reino de Jaén, con Calatrava del Andalucía, capital Martos.
Reino de Granada.

Intendencias de 1720
Felipe V creó, tomando como base las provincias preexistentes creadas por los Austrias, la institución de las intendencias. Si bien es cierto que éstas no coincidían siempre con los límites de las provincias, por lo que hubo cierta oposición a esta división.

Bajo el reinado de Carlos III , el 22 de marzo de 1785, el Conde de Floridablanca promovió la realización de un Prontuario o Nomenclator de los Pueblos de España y se elaboraron mapas para facilitar el control del reino:
"Al final del Antiguo Régimen las jurisdicciones locales ofrecían un cuadro todavía mas obsoleto y anacrónico que el de las viejas provincias; distribuidas en jurisdicciones realengas, abadengas y de señorío secular eran el resultado de circunstancias históricas acumuludas durante el paso de los siglos y era un sistema de organización del terrirotio bastante inútil.

El siglo XIX
Durante el siglo XIX, en España se asiste a una lucha entre el Antiguo Régimen y el Estado liberal, con dos conceptos antagónicos de gobierno. El Estado liberal necesita una nueva ordenación del territorio, que le permita gobernar el país de manera uniforme, recaudar impuestos, y crear un mercado único con leyes iguales para todos.

Las Cortes de Cádiz
En 1811 las Cortes de Cádiz derogan los señoríos jurisdiccionales, desapareciendo así la división entre señorío y realengo, que a pesar de la restauración del absolutismo por parte de Fernando VII en 1812 no volverán a entrar el vigor.
Al tiempo, las Cortes de Cádiz intentan crear un nuevo régimen, también liberal, en el que todas las provincias tengan las mismas obligaciones. La constitución de 1812 no reconoce la personalidad política de los antiguos territorios históricos. Esto fue aprobado por los diputados de todas las provincias, incluidos los territorios americanos. Las Cortes llegan a un sistema nuevo que sí tiene en cuenta los condicionamientos históricos. Se crean 32 provincias, según el nomenclátor de Floridablanca, por lo que se atribuye a los auspicios del rey Carlos III la organización de nuestro país en provincias. El regreso de Fernando VII supuso la vuelta al Antiguo Régimen, con ciertas modificaciones. En 1817 España estaba dividida en 29 intendencias y 13 consulados.



En enero de 1822 se aprueba, con carácter provisional, una división provincial de España en 52 provincias, ya agrupadas en 15 regiones:
Andalucía: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla.
Aragón: Calatayud, Huesca, Teruel y Zaragoza.
Asturias: Oviedo.
Baleares: Baleares
Canarias: Canarias
Castilla la Nueva: Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Toledo.
Castilla la Vieja: Ávila, Burgos, Logroño, Palencia, Santander, Segovia, Soria y Valladolid.
Cataluña: Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona.
Extremadura: Badajoz y Cáceres.
Galicia: La Coruña, Lugo, Orense y Vigo.
León: León, Salamanca, Vierzo[3] (El Bierzo) y Zamora.
Murcia: Chinchilla y Murcia.
Navarra: Pamplona.
Valencia: Alicante, Castellón, Játiva y Valencia.
Vascongadas: Bilbao, San Sebastián y Vitoria.
Algunas de estas provincias aparecen por primera vez, como las de Almería y Málaga (desgajadas del tradicional Reino de Granada), Huelva (del Reino de Sevilla), Calatayud o Logroño, y otras aparecen con nombre nuevo como Murcia o las Provincias Vascongadas.

Mapa de la división territorial de 1833.
Esta reforma llevada a cabo por Javier de Burgos en 1833 se ha mantenido prácticamente sin cambios (a nivel provincial) hasta la actualidad. Dividía el territorio español en 49 provincias a partir de un criterio racional, con un tamaño relativamente homogéneo y eliminando la mayor parte de los exclaves y enclaves propios del Antiguo Régimen.


Tras la aprobación de la Constitución de 1978, España se vertebra en 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas. Cada autonomía se divide en varias provincias (excepto las uniprovinciales) que son las mismas, salvo modificaciones menores, que las de la división de Javier de Burgos.

Las diecisiete autonomías son: Andalucía, Aragón, Islas Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad de Madrid, Comunidad Foral de Navarra, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, País Vasco, Principado de Asturias, Región de Murcia, La Rioja. A esto se añaden las ciudades de Ceuta y Melilla, segregadas en 1995 respectivamente de las provincias de Cádiz y de Málaga, que adquirieron el estatuto de ciudades autónomas.


Mapa de España tras la Constitución de 1978