En un rincón de la clase, en las paredes, en los pasillos... En cualquier lugar de las aulas es posible que aparezcan cosas muy interesantes que, aún aparentemente desconectadas, irán cobrando sentido en el futuro. Y pueden hacer que se aprenda la Historia, y otras disciplinas relacionadas con las ciencias sociales, con interés y entusiasmo. Ese es nuestro objetivo.

jueves, 29 de octubre de 2009

LA HISTORIA DE LA PATATA

DESDE LAS MONTAÑAS MÁS ALTAS DE LA CORDILLERA DE LOS ANDES...

La papa o patata, nombre científico: solanum tuberosum, es una especie perteneciente a la familia de las solanáceas, originaria de América del Sur y cultivada en todo el mundo por sus tubérculos comestibles. Vive discretamente en nuestras cocinas y nos encanta comerlas a casi todos, pero casi no se sabe que debería ser la reina de la casa. Vamos a ver porqué.


Un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin (EEUU) ha descubierto el orígen de la patata, y lo explican en un estudio publicado en la revista científica norteamericana Proccedings of the Nacional Academy of Sciencies.
Según este artículo, los primeros cultivos de patata son originarios de una zona situada al sur de Perú. Para llegar a esta conclusión, los investigadores estadounidenses estudiaron el ADN de 261 variedades de patatas silvestres y 98 variedades de patata cultivada.

Con este estudio, han podido calcular que el cultivo de este tubérculo se inició, aproximadamente, hace más de 7.000 años en Perú, propagándose rapidamente por América. A pesar de su antigüedad, no llegó a Europa hasta el siglo XVI, poco después de que se llegara al nuevo continente. En poco tiempo se empezó a cultivar en varios países europeos, hasta convertirse en la actualidad en uno de los alimentos básicos.

La historia de la patata está rodeada de muchos misterios, y su viaje desde América hasta Europa tiene espacios y lagunas que lo sitúan a medio camino entre la crónica real y la leyenda transmitida.

Una vieja leyenda andina cuenta que los hombres cultivadores de la Quinua, dominaron a los pueblos de las sierras altas y, con el fin de dejarlos morir lentamente, les robaban las cosechas. Al borde de la muerte, los pobres hambrientos clamaron al cielo y éste les dejó caer unas semillas redondas y carnosas.
Los dominadores no se opusieron a la siembra, con la idea de que una vez la planta estuviera en flor, la recogerían ellos y dejarían a los cosechadores al borde de la hambruna. Cuando las plantas empezaron a amarillear, los opresores segaron los campos y se llevaron lo que parecía una excelente cosecha de verduras.

Desconsolados y moribundos de hambre, los campesinos pidieron de nuevo al cielo que les ayudara y una voz desde las alturas les dijo:

-Removed la tierra y sacad los frutos, que allí los he escondido para burlar a los hombres malos y enaltecer a los buenos.

Así lo hicieron y, bajo el suelo aparentemente asolado por el enemigo, aparecieron aquellas hermosas patatas que fueron recogidas y guardadas con gran secreto. Añadiendo una porción de patatas a su pobre dieta, muy pronto se restablecieron, cogieron fuerzas y lograron echar a los invasores que huyeron sin regresar jamás aperturbar la paz de las montañas.

Así pues la patata se cultivó organizadamente hace unos 8.000 años a. C. en áreas montañosas de los Andes donde no crecía el maíz, que era el alimento principal de los Incas. El explorador español Gonzálo Jiménez de Quesada, la descubrió en 1537, llegando a España hacia 1560 a manos de Pedro Cieza de León. Fueron presentadas a Carlos I y algunos ejemplares se enviaron al papa Julio II como curiosidad botánica. Adornaron los jardines de Roma durante muchos años antes de ser consideradas comestibles.

De España pasó a Portugal, Italia y Francia. A Inglaterra llegó sobre 1586 y en 1610 a Holanda y se uso al principio como planta de adorno. Sólo los más pobres la comían.

Fue un farmacéutico francés, Antonio Augusto Parmentier, quien la dió a conocer en toda Francia como gesto de agradecimiento al sobrevivir gracias a ella cuando fue hecho prisionero por los prusianos. Parmentier afirmó que las patatas habían salvado de morir de hambre a miles de prisioneros cuando regaló sus flores al rey Luis XVI en una recepción en el palacio de Versalles con motivo de su cumpleaños.

Así empieza la segunda parte de la historia de la patata que ya es exclusivamente culinaria: la de las mil y una recetas para degustar este magnífico alimento.

Parmentier escribió un libro titulado "El tratado de la patata" en cuya presentación ofrece al rey un banquete hecho exclusivamente con patatas cocinadas de diferentes formas. Es laureado por el monarca y, a partir de entonces, el pueblo se alimentó con patatas para luchar contra las hambrunas y calamidades que acechaban a los europeos en aquellos tiempos.
La patata fue un elemento muy importante en la revolución industrial europea.
Rusia palió sus hambrunas con la patata y, un dato curioso, hizo de ella la base de la elaboración de su bebida nacional: el vodka.

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