En un rincón de la clase, en las paredes, en los pasillos... En cualquier lugar de las aulas es posible que aparezcan cosas muy interesantes que, aún aparentemente desconectadas, irán cobrando sentido en el futuro. Y pueden hacer que se aprenda la Historia, y otras disciplinas relacionadas con las ciencias sociales, con interés y entusiasmo. Ese es nuestro objetivo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

CRISTÓBAL COLÓN




















EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

Cristóbal Colón era un joven marino que desde que tenía catorce años había viajado por todo el mundo conocido. Le interesaba todo cuanto se relacionaba con las embarcaciones y con el mar y lo que más le gustaba cuando estaba en tierra era ir a los muelles para presenciar cómo los marineros descargaban de sus veleros mercancías traídas de lejanos países: monos, colmillos de elefantes, ricas sedas y alfombras exóticas.

Por entonces, los más famosos navegantes eran los portugueses, y cuando el joven Colón navegaba en una de sus carabelas, gustaba de oír narrar a los marineros las aventuras que habían corrido al tratar de dirigirse al Asia contorneando las costas de África.

Aprendió a dibujar mapas y a construir esferas terrestres y soñaba que él también se dirigía a aquel continente que representaba en los mapas. Había leído el viaje de los libros de Marco Polo.

Un día encontró un viejo mapa que mostraba cómo la tierra era redonda y se pasaba horas y horas mirándolo y pensando que a Asia, a las Indias, se podría ir también por el otro lado del mundo. ¿Por qué no intentarlo?. Habló de ello con varias personas, pero nadie le hacía caso. Le decían que era una locura y le volvían la espalda.

Se fue a Portugal y consiguió ver al propio rey y le dijo que le diera un barco y que si la tierra era redonda como decían los mapas antiguos él llegaría a La India que tenía especias y piedras preciosas, a Japón, donde hay un palacio que tiene los techos de oro y a la China de donde viene la seda. El rey reunió a los sabios y estos dijeron: - ¡qué disparate,. Ese joven es un loco, un soñador...y Colón se fue.

Se fue a España y consiguió que los reyes lo recibieran. Reunieron también a los sabios del país y finalmente dijeron que no a su proposición.

Pero la reina Isabel lo mandó llamar y le dijo que ella lo apoyaría, que como no había dinero porque se lo estaban gastando todo en la guerra con los moros , pues que ella vendería sus joyas, y por fin Cristóbal Colón se dispuso a la gran aventura.

Construyeron tres carabelas, una grande, la capitana, se llamó la Santa María, y dos más pequeñas, la Pinta y la Niña. Y comenzó el viaje.

Los marineros eran hombres valientes, hábiles y arriesgados, pero nunca habían ido tan lejos por el océano Atlántico. Las tres carabelas seguían navegando siempre entre el mar y el cielo y los marineros empezaron a sentir miedo, miedo de que aparecieran monstruos marinos, miedo de que se acabara el mundo, miedo de no poder volver a España, miedo de morir. Colón los convenció de que siguieran algún tiempo más, les prometió que volverían con sus familias con las manos llenas de oro.

Y así pasaron muchos días. Una noche se vio cruzar por el cielo un pájaro, otro día los marineros vieron unas cañas flotando en el agua. Pero no se veía la tierra y algunos marineros querían tirar a Colón por la borda y volver. Pero una mañana, Rodrigo de Triana, el vigía de la Pinta gritó: -¡Tierra! ¡Tierra a la vista!

Al amanecer del día siguiente llegaron a una blanca y fría playa con altas palmeras verdes. Vieron hombres que hablaban una lengua desconocida y llevaban el cuerpo pintado de colores.

Bajaron de sus barcos, clavaron las banderas de los reyes Isabel y Fernando. Era el día 12 de octubre de 1492. Colón volvió a España y se lo contó a los reyes que lo nombraron almirante de todos los mares y virrey de todas las tierras que descubriera Pero no sabía que era un nuevo continente desconocido: América.

Adaptado por Elvira Pérez Egea
y Aurora Almagro Navarro

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