En un rincón de la clase, en las paredes, en los pasillos... En cualquier lugar de las aulas es posible que aparezcan cosas muy interesantes que, aún aparentemente desconectadas, irán cobrando sentido en el futuro. Y pueden hacer que se aprenda la Historia, y otras disciplinas relacionadas con las ciencias sociales, con interés y entusiasmo. Ese es nuestro objetivo.

lunes, 9 de febrero de 2009

RENACIMIENTO




EL AVIÓN DE LEONARDO

Leonardo da Vinci observaba desde la ventana de su estudio el vuelo de las golondrinas, y las dibujaba con una punta de plata sobre el papel. Obsesionado con la idea de construir una máquina voladora para que los hombres volaran como los pájaros, había abandonado otros proyectos.
Ya había construido el prototipo de la nave y estaba a la espera de voluntarios que se atrevieran a probarla, cuando se abrió la puerta del estudió y apareció el gran Luca Pacioli. El recién llegado era matemático y tratadista, y también amigo y profesor de geometría de Leonardo.
-Qué, ¿cómo va la maquina voladora?, maestro Leonardo. -Muy bien, maestro Pacioli, ¿queréis probar el prototipo?-No, muchas gracias. Os lo agradezco, pero declino tal honor.-Es que en esta ciudad son unos ignorantes sin ningún espíritu
de sacrificio por la Ciencia. He pegado pasquines en todas las paredes pidiendo voluntarios para probar la máquina voladora y no se ha presentado ni uno, ¿qué os parece?-Una prudente medida, mi querido Leonardo, ¿o acaso olvidáis que se han estrellado seis de vuestros ayudantes en el intento?
-¡Pioneros de la aviación, se les llamará algún día!-Sí, pero de momento se les llama pacientes del hospital, sección de traumatología –puntualizó Luca Pacioli y, para cambiar de conversación, preguntó- ¿Y que hacéis ahora
aparte de enviar ayudantes al hospital.?
-Estoy trazando el radio de un círculo.-Pero eso es muy fácil, querido alumno.-No tanto, teniendo en cuenta la figura que acabo de trazar en la pizarra y los datos de que dispongo. Mirad –dijo Leonardo señalando la pizarra
-Así que os pregunto: Teniendo en cuenta la figura dibujada y los datos que contiene, ¿se puede hallar el radio del círculo?
Mientras el matemático se disponía, tiza en mano, a resolver el problema, Leonardo cogió una esfera de hierro que estaba sobre el alfeizar de una ventana y la traslado, con visibles esfuerzos por su parte, hasta una mesa sobre la que había un cilindro hueco lleno de agua.Luca Pacioli se distrajo con la operación y optó por acudir en ayuda de Leonardo, al observar que apenas si podía levantar la esfera para meterla dentro del receptáculo cilíndrico.-Pero, ¿qué trajín os traéis ahora, maestro Leonardo?-Un experimento sobre volumen y densidad, mi querido maestro y sin embargo amigo. Y gracias por echarme una mano.
-¿Una mano? Y también las dos. Esta esfera pesa al menos 50 kilos.-No; solamente 40.-¿Y por qué queréis meterla dentro del cilindro?-Bueno, el problema es el siguiente: Coloco suavemente esta esfera de 40 kilos de peso dentro de este cilindro lleno de agua en el cual entra exactamente. Y he podido observar que después de esta operación el cilindro y su contenido pesan 20 kilos más. Y ahora me pregunto: ¿Cuál es el volumen del cilindro? ¿Cuál es la densidad de la esfera?-Y yo me pregunto: ¿por qué no os dedicáis a pintar, en vez de complicaros la vida de esta manera? Sin contar con que pintar es más cómodo, rentable y placentero. --Porque quiero pasar a la Historia como el Hombre Orquesta.-¿Cómo ?-Sí, como pintor, científico, geómetra, escultor, botánico, químico, inventor, arquitecto, ingeniero, anatómico, geólogo… y hasta cocinero, que tengo previsto escribir un libro de recetas de cocina.-¿Y qué es lo que más os gusta de todo?-Inventar. Tengo previsto escribir unos cuantos códices en los que dejaré constancia escrita de mis inventos. Pero no nos distraigamos con problemas y proyectos. ¿Qué, os animáis?-¿A qué? –contestó Luca Pacioli, poniéndose en guardia.-A probar el futuro. A volar con mis alas de murciélago. Venid conmigo y no tembléis, que en la terraza del torreón tengo el nuevo prototipo mejorado.
-Maestro Pacioli, por favor, vos sois un hombre de ciencia. No me podéis fallar.
Y así, explicándole proyectos, Leonardo empujó al matemático escaleras arriba hasta lo alto del torreón. Cuando quiso darse cuenta, Luca Pacioli ya tenía puesto el casco y colocado el arnés que sujetaba las alas voladoras. Al borde del vacío, Leonardo animó de nuevo al aterrado piloto:-¡Sois un pionero! El primer aviador de la Historia, de la recién nacida Aviación. En un lejano futuro, los cielos de Italia se llenarán de máquinas voladoras y la compañía que las explote bien podría llamarse Alitalia, así que voy a patentar también el nombre. ¡Animo, pionero!Y tras las palabras de aliento llegaría el empujón que precipitaría a Luca Pacioli al vacío en busca de la gloria… y del suelo, al que llegaría mucho antes de lo previsto, y no con suavidad, precisamente.
Autor: Joaquín Collantes



NOTA: En el famoso retrato de Luca Pacioli, pintado por Jacopo de Barbari en el año 1494 y que se conserva en el Museo de Capodimonti (Nápoles), el matemático aparece pintado de cintura para arriba, tras una mesa cubierta con un tapete verde que oculta el aparato ortopédico (también invención de Leonardo da Vinci) que tuvo que llevar en la pierna derecha de por vida como consecuencia del aterrizaje. El personaje que aparece tras él en el cuadro, parece ser que es el guardaespaldas que el matemático contrató para impedir que Leonardo se le acercara para proponerle alguna otra “gesta científica”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario