En un rincón de la clase, en las paredes, en los pasillos... En cualquier lugar de las aulas es posible que aparezcan cosas muy interesantes que, aún aparentemente desconectadas, irán cobrando sentido en el futuro. Y pueden hacer que se aprenda la Historia, y otras disciplinas relacionadas con las ciencias sociales, con interés y entusiasmo. Ese es nuestro objetivo.

sábado, 14 de febrero de 2009

EL HÉROE AQUILES















EL HÉROE AQUILES
(Se oye una música de guerra y aparecen seis soldados luchando con sus espadas y escudos)


NARRADOR: Estamos en el campo de batalla, a las puertas de Troya. Los soldados griegos y troyanos luchan sin piedad… Muchos son los muertos...

(Según el mito, se trataría de una expedición de castigo por parte de los aqueos, cuyo casus belli sería el rapto (o fuga) de Helena de Esparta por el príncipe Paris de Troya.)

AQUILES: Yo soy Aquiles, el de los pies ligeros. Me llaman así porque soy rápido como el viento y ágil como una gacela. Mis soldados y yo estamos aquí para salvar a Helena de las garras de nuestros enemigos, los troyanos. De ese modo, se la devolveremos a su esposo, nuestro rey Menelao, que muere de dolor por ella.

HELENA: Yo llegué desde Atenas huyendo de mi esposo. ¡No quisiera regresar allí! Me obligaron a casarme con él siendo casi una niña. ¡Nadie me preguntó! Menelao es un buen hombre y un buen rey, pero yo nunca le he amado.

PARIS: Yo soy Paris, el troyano. Aquiles es mi enemigo. Fui a Atenas y rescaté a Helena. Si quieren llevársela… ¡juro por Apolo que acabaré con ellos! ¡Aquí están mi arco y mis flechas!

(Paris dispara su flecha contra Aquiles, que cae fulminado)
Música suave

NARRADOR: Aquiles ha muerto misteriosamente. Todos le creían invencible, pues era hijo de dioses. Pero Aquiles tenía un punto débil, su talón. Escuchad, escuchad atentamente su historia…

OCÉANO: Hija querida. Sabes bien que los mortales están alejados de nosotros y ya casi no nos quieren. Es necesario que volvamos a encontrarnos con ellos, pues nos necesitan. Por eso he pensado que alguien que sea dios y hombre viva entre ellos. Te casarás con el rey Peleo. De vosotros nacerán héroes que recordarán a los hombres las grandes hazañas de los dioses.

Zeus se convierte en rey de los dioses tras destronar a su padre Crono; Crono a su vez había destronado a su padre Urano. Zeus escucha una profecía en que él a su vez será destronado por uno de sus hijos. Otra profecía dice que un hijo de la ninfa Tetis sería más grande que su padre. Posiblemente por alguna de estas razones, Tetis se casó por orden de Zeus con un mortal, el rey Peleo. Peleo y Tetis tuvieron un hijo llamado Aquiles quien, según otra profecía, moriría joven en Troya. Con la esperanza de protegerle, cuando era un niño su madre lo bañó en el río Estigia, haciéndolo invulnerable excepto en el talón, por donde lo sujetó.

TETIS: Si, padre mío. Haré lo que me pides.

NARRADOR: Tetis y Peleo se casaron y tuvieron varios hijos. Sin embargo, todos morían misteriosamente. Por fin nació un hermoso niño de rizos dorados y ojos azules al que pusieron por nombre Aquiles. Pero Tetis no estaba tranquila… No podía soportar la idea de que su hijo muriera…

TETIS: He hecho lo que mi padre me pidió, pero no quiero que mi hermoso hijo sea mortal. Iré a la laguna Estigia y lo sumergiré en sus milagrosas aguas. Esas negras aguas concederán a mi pequeño Aquiles el don de la inmortalidad.

NARRADOR: Así lo hizo Tetis… Cogió a su hijo y lo baño en una aguas que lo harían un héroe inmortal. Agarrándolo por el talón derecho, lo sumergió por completo. Aquiles estaba a salvo de la muerte para siempre.
Pero Tetis no estaba sola… El dios Apolo, amigo de los troyanos, lo había visto todo.

APOLO: Conozco el secreto de Aquiles… ¡Algún día me vendrá bien ese conocimiento!

NARRADOR: Aquiles creció y se convirtió en un gran soldado. Cuando Helena fue llevada a Troya por Paris, los griegos fueron a rescatarla. Esa guerra duró muchos, muchísimos años… Los griegos y los troyanos luchaban sin cesar.

(Los soldados salen otra vez. Paris está acechando con el arco preparado)

AQUILES: ¡Enemigos, devolvedme a mi reina!

NARRADOR: Una flecha vuela por los aires y, desviándose milagrosamente de su trayectoria, va a dar en el talón derecho de Aquiles que cae fulminado muriendo en el acto.

APOLO: Los troyanos me adoran y me quieren, por eso yo los defiendo acabando con uno de sus mejores soldados, Aquiles el de los pies ligeros…
Mueres, Aquiles, porque yo conozco tu punto débil: el talón derecho que tu madre, la ninfa Tetis, no sumergió en las aguas milagrosas de la laguna Estigia poco después de tu nacimiento.

(Los soldados griegos acuestan a Aquiles en una tabla y lo sacan al son de música triste)

NARRADOR: Acaba aquí esta leyenda antigua. Aquiles es llevado con honores de héroe por sus compañeros. Las mujeres le acompañan sembrando el camino de flores y lágrimas…

TODOS: ¡Hasta la próxima! Y recordad que…
Las guerras y las peleas, nunca, jamás… serán buenas.

Adaptación:
María del Carmen Baeza Verdú
Aljucer, 2006

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